Coles de Bruselas: pequeñas coles para degustar en un bocado - Tolosako Azoka

Coles de Bruselas: pequeñas coles para degustar en un bocado

#Azoka lagunak
Aunque tienen su origen en Bruselas, las coles de Bruselas que empezamos a ver en el Mercado de Tolosa no vienen de la capital belga, sino de las huertas de nuestro alrededor.

En plena temporada de productos invernales, las crucíferas son habituales en nuestra dieta: el brócoli, la berza, la col lombarda, la coliflor, el nabo... Pero hay otra especie, algo más desconocida: la col de Bruselas; bruselaza en euskera.

Se extendió por Europa central en el siglo XIX, ya que se adapta muy bien al frío, pero su consumo se generalizó durante la Segunda Guerra Mundial.

Es una variedad de berza de pequeño tamaño que se forma en los tallos de la planta. Está formado por numerosas capas de hojas de entre 2 y 5 centímetros de diámetro.

Las coles de Bruselas son realmente nutritivas, ricas en fibras y vitaminas A, B y C. También contiene ácido fólico, potasio, fósforo y yodo, y en menor medida, hierro, sodio y calcio. Es adecuado para cuidar el sistema inmunitario y combatir la anemia. 

¿No te gustan o las hierves demasiado?

Las coles pueden elaborarse cocidas, al vapor o salteadas, y se acompañan con carnes, embutidos, jamón o champiñones. El vapor es la mejor forma de mantener sus nutrientes, aunque se resienten ligeramente.

Es verdad que las coles de Bruselas tienen un sabor algo intenso, y hay mucha gente que dice que no le gustan. ¡Pero también hay que acostumbrarse a este tipo de sabores!

Y es que estas hortalizas, de por sí, tienen un sabor dulce, pero si se cuecen demasiado, liberan compuestos de azufre y se amargan un poco. Así que puede que la clave sea la forma de cocinarlas, y no su sabor. Entonces, ¿les darías una segunda oportunidad?